Pechuga de pato a las brasas y linguini de
rúcula

Para este plato, el pato se fríe en sartén, luego mientras reposa, el mismo sartén se desglasa con Vinagre de Jerez Reserva BARBADILLO para formar la base de la salsa que será utilizada para la pasta cocinada. El pato ya cortado y las hojas de rúcula se mezclan mientras las remueves en el mismo sartén.
Resultará un plato delicioso de pasta. (Nota el vinagre de Jerez Reserva en la receta puede ser cambiado por Vinagre de Jerez Reserva al Pedro Ximenez).

Para 4 personas
Tiempo: 25 minutos
INGREDIENTES
2 pechugas grandes de pato
450g pasta linguini
3 cucharaditas de Vinagre de Jerez Reserva Barbadillo
3 dientes de ajo triturados
2 puñados/manojos rucula 3 – 4 cucharaditas de “creme fraiche”
Manojo de albahaca o estragón fresco

PREPARACIÓN
Precalentar el horno a 200C.
Con un paño de papel, seca las pechugas de pato y sazónalas con sal y pimienta. Pon una sartén a fuego medio y deja calentar. Pon las pechugas en la sartén con la piel hacia abajo y cocina por 3 minutos hasta que veas que su grasa comienza a correr por la sartén. Voltea las pechugas de pato y déjalas cocinar por otros 2 minutos, luego pon la sartén en el horno. Cocina el pato en el horno por 10 minutos – mientras esperas, busca una cacerola con agua y déjala hervir con mucha sal añadida.
Cuando pasen 10 minutos, saca el pato del horno – recordando que el mango está muy caliente… Levanta las pechugas con una cuchara espumadera y déjalas cubiertas a un lado para que reposen.
Pon la pasta en el agua hirviendo.
Cuando ya la pasta se haya cocinado por aproximadamente 5 minutos, pon la sartén en donde cocinaste el pato al fuego. Si la grasa se ha enfriado, pon la sartén a fuego alto, luego vierte el vinagre de Jerez, revuelve por un minuto para desglasar la grasa y empezar a hacer la salsa. Añade el ajo, sazona y cocina a fuego lento teniendo cuidado de que el ajo no se queme. Corta el pato en lonchas finas.
Escurre la pasta cuando esté antes de su punto, reservando un poco del agua en donde se cocinó. Añade la pasta a la sartén, vertiendo los jugos desglasados junto con el pato ya cortado y la rúcula. Incluye la “creme fraiche” y el agua de pasta que reservaste, removiendo para crear una salsa suave.
Finaliza con las hojas frescas de albahaca (o estragón) y abundante pimienta negra.
Servir de inmediato.

Angela Clutton