CHARLANDO CON…

Goyo Valmorisco
Trazos de historia

Nuestra gama de vinos Reliquia es un canto al tiempo, a la paciencia, al saber hacer. A la presencia de unos ojos y unas manos que lo trabajaron, que lo cuidaron, que le acompañaron con saberes venidos de lejos y que nos unieron al proceso de creación de una manera limpia y radical. Un hacer en el que la presencia de lo humano es fundamental para que el resultado sea único, singular.

DEJÓ CORRER

SU PLUMILLA
Y SU TIRALÍNEAS

CARGADAS DE TINTA

CUIDADA Y LENTAMENTE

Goyo Valmorisco, calígrafo profesional, elaboró manualmente cada una de las etiquetas de las casi 300 botellas de Reliquia que salieron de nuestras bodegas. No podría haber sido de otra manera porque romper esa cadena de lo artesanal, del culto a la paciencia, habría sido romper el paso del tiempo lento. Dejó correr su plumilla y su tiralíneas cargadas de tinta, de manera lenta y cuidada, conectando con el proceso sin prisas, así como las bacterias de las barricas fueron modelando el vino durante años.

“Mancharse las manos”, dice Goyo, de tinta, de tierra, de vino, da igual. Pocos intermediarios entre tú y el resultado final, poca maquinaria que te aleje de la magia que está ocurriendo, para sentir el proceso y formar parte activa de él. Una necesidad de aislamiento para conectar, que compara con lo que debe sentir el vino descansando y madurando en las barricas en completa soledad.

Caligrafía y vino, dos artes que vienen caminando de lejos, que nos trajeron nuestros antepasados desde épocas remotas, como un regalo para seguir explorando con ellos y conectando con un pulso pausado de la vida. Generaciones y generaciones antes que nosotros escribiendo, plantando, comunicando, saboreando…Escritura y vino, dos forma de almacenar la historia en pequeños recipientes cargados de simbolismo atávico.